Por El Tiempo
Igual que este, fueron varios cortos que millones de colombianos apreciaron en sus televisores. Mitrotti, creador de más de dos mil comerciales, elegía a los actores, las locaciones, los planos y más, dependiendo del público al cual se deseara capturar la atención para promocionar los productos de la empresa Quala.
En uno de los comerciales más recordados de la marca, ‘Pipe’ jugaba fútbol con sus amigos del barrio. Sin embargo, su mamá lo interrumpía porque necesitaba un ingrediente para el almuerzo que estaba preparando. “Trae un caldo Doña Gallina”.
El pequeño abandonaba el balón y se iba corriendo para la tienda cercana mientras repetía en voz alta el nombre del producto con tal de que no se le olvidara.
– Don Luis, me da un… -le decía al tendero y, con sus brazos, imitaba el aleteo de una gallina.
– ¿Quieres huevos? -cuestionaba ‘Don Luis’, pues no entendía los movimientos del niño.
– Na, na -mencionaba ‘Pipe’ y continuaba con el aleteo.
– ¡Ah! Caldo de gallina -acertaba el hombre.
– De Doña Gallina -aclaraba el pequeño.
Así, en solo 40 segundos, se difundió la imagen del que decía ser un caldo “100 por ciento de gallina criolla” y que, tras más comerciales, le costaría una millonaria multa a la marca.
Vale decir que, para 2015, la Superintendencia de Industria y Comercio le impuso una sanción a Quala de más de 193 millones de pesos al considerar que había publicidad engañosa por decir que sus cubos eran completamente de gallina criolla.
El protagonista de dicho video, transmitido en televisión a inicios del siglo, fue Sebastián Peñuela Camacho. Llegó a ser el niño tierno luego de que Mario Mitrotti contactará a su papá y le hiciera la propuesta.
“Me presenté y pasé la audición. El más famoso fue el primero, el del aleteo, pero también estuve en dos más; del mismo estilo, pero con acompañantes. Sin embargo, para el cuarto, yo ya era demasiado grande, tenía diez años, y la idea era que la figura del niño fuera tierna. El comercial tuvo más éxito del esperado. Así, me convertí en el niño Doña Gallina todo el tiempo”, escribió Peñuela, para la revista ‘SoHo’.
Recibió más de 700 mil pesos (de la época) por el primer comercial y, según explicó, le dieron otros 100 mil pesos por su participación en el segundo.
Con tan solo cinco años, le llegó el peso de la fama. Por ejemplo, cuando grababa otra producción en el desierto Tatacoa, “se regó el chisme de que estaba por ahí”; por lo cual “medio pueblo” llegó a pedirle autógrafos y que repitiera ante ellos el popular aleteo del comercial.
“Del bus al set de grabación me tuvieron que llevar alzado”, recordó.
Fue actor en ‘Pedro el escamoso’, ‘La saga, negocio de familia’ y ‘La ex’. También, logró una nominación como mejor actor infantil en los premios TVyNovelas. Sin embargo, el talento ante la cámara se opacó.
“Actuar era fácil porque uno es más natural a esa edad. Mientras más crezco, menos fluyen los personajes”, dijo. Así, abandonó los sets, se volvió vegetariano y hasta fue parte de la banda Dr. Pachanga durante su juventud, según reveló a la revista mencionada.
Tras graduarse como politólogo de la Universidad Javeriana, hizo un máster en Democracia y Gobierno en la Universidad Autónoma de Madrid y, en la actualidad, es doctorando (cursa estudios de doctorado) en la Universidad del País Vasco.
Por su labor en el Ministerio de Justicia, Fundación Ideas para la Paz, Instituto Universitario de Derechos Humanos, Democracia, Cultura de Paz y No Violencia (Demospaz) y en el Instituto de Derecho Local (IDL) de la Universidad de Madrid, dice tener “experiencia en consultorías, innovación social, intervención y mediación social, coordinación de proyectos de cooperación internacional y medición de impacto social”.
Aunque en su momento fue un fenómeno de la pantalla chica por el comercial, tomó un camino totalmente distinto en su vida.
