Una pequeña isla Baljenac, ubicada en la costa de Croacia, situada el Mar Adriático, es un atractivo natural que lleva años popularizándose por su curioso parecido a una huella dactilar.
En las imágenes aéreas en donde se aprecia la isla, se muestra una enorme red de muros laberinticos que lineales alcanza una dimensión de 23 kilómetros en una isla que tiene una superficie de tan solo 0,14 metros de superficie y una longitud de costa de 1.431 metros.
Las paredes están formadas de piedra seca y han sido construidas con fines agrónomos. Fueron diseñados para facilitar la agricultura en un terreno rocoso y proteger el cultivo de plantas de los fuertes vientos.
Se presume que esta construcción fue levantada durante el siglo XIX y los habitantes de la cercana isla de Kaprije los han usado para separar sus cultivos y ofrecerles cierta protección.
Esta técnica es habitual en otros países europeos del norte con climas frío como Inglaterra o Irlanda, pero sin duda ninguno sigue el patrón de una huella dactilar. Por eso, el gobierno de Croacia ha propuesto a la UNESCO que se incluya a la isla en la lista de territorios patrimonio de la humanidad.
