Por Yorkin Ramírez
La realidad científica de la diversidad sexual es aún un concepto por asimilar socialmente, en algunas naciones como en República Dominicana para ser específicos, hablar de sexo, sexualidad, genero, preferencia sexual, entre otros temas, resulta ser controversial.
Estamos hablando de un país conservador donde si hay un embajador que tiene a una esposa de su mismo sexo o alguien habla del aborto, es lo mismo de hablar de un sacrilegio, sí como si se tratara de la inquisición, pero ese no es el tema; sigamos.
El sexo nos preocupa, pero ¿nos hemos sentado a analizar para entender lo relativo al tema? ¿Son los prejuicios esa barrera que no deja que se entienda el tema? ¿Qué sabemos de la orientación sexual por ejemplo? ¿Complicado verdad?
Lo importante es identificar nuestra orientación sexual y estar seguro de lo que se es, no importa si hombre, mujer, homosexual, lesbiana, pansexual, travesti, etc., insisto; lo importante es identificar nuestra orientación sexual.
Si habláramos de los modelos educativos nacionales, podemos ver que se limitan a dos sexos, a dos orientaciones sexuales, a hombre y mujer a que por ley y mandato divino, cuestión que está establecida por las leyes, los matrimonios, relaciones maritales o de pareja se tienen con el sexo opuesto, en conclusión mujer y hombre los hizo Dios.
Pero vamos al sexo: ¿Con qué genitales he nacido?
Esto se refiere a la condición biológica y genética por la cual nacemos con caracteres sexuales primarios masculinos, femeninos o combinados (intersexualidad), lo que incluye órganos sexuales internos y externos, cromosomas y hormonas.
Ahora bien ¿el sexo determina nuestra identidad y la orientación de nuestro deseo sexual? Absolutamente no, y no es un señalamiento de Yorkin Ramírez, sino que veamos a qué nos referimos.
No vamos con el Género: ¿Qué características se asocian al hombre/mujer?
Se refiere a los roles socialmente construidos, los comportamientos, actividades y atributos que una sociedad dada considera apropiados para los hombres y las mujeres. Así, el rol sexual o de género (¿Cómo soy y actúo al sentirme mujer u hombre?) consiste en los rasgos de personalidad y pautas de comportamiento socialmente considerados masculinos o femeninos en un marco cultural o histórico concreto. Esta masculinidad/feminidad viene determinada por la educación y la cultura en la que nace y crece la persona. (El Diván de Irene, sexóloga).
Identidad de género: ¿Con qué género me identifico? Aquí entra la controversia.
Sentimiento de pertenencia al género masculino o femenino (ser/sentirse hombre o mujer). Esto suele establecerse en los primeros años de infancia y afecta al modo en que sentimos y expresamos emocionalmente nuestro género. De aquí parten las preferencias.
Transexual:
En algunas personas no coincide el sentimiento de pertenencia a un género con los genitales que tienen. Esto puede llevarlos a sentirse atrapados/as en un cuerpo extraño. La mayoría siente que ha habido un error. En consecuencia, algunos desean modificar sus características sexuales, a nivel genital y físico general. El proceso de transición o “transexualizador” se basa en la adaptación corporal mediante terapia hormonal pudiendo finalizar con operación de cambio de sexo.
Transgénero:
Se refiere a personas que se identifican con el sexo opuesto, pero no se han sometido a un cambio de sexo.
Travesti:
Se trata de un comportamiento e identidad transgénero en el que la persona expresa a través de su modo de vestir un rol de género socialmente asignado al sexo opuesto (cross-dressing). No siempre implica un deseo de pertenencia al sexo opuesto, puede ser un simple modo de diversión o erotismo. La orientación sexual también puede ser tanto heterosexual u homosexual.
Orientación sexual: ¿Quién me atrae sexual y emocionalmente?
La orientación del deseo sexual influye a la hora de escoger a la persona con la que queremos establecer vínculos sexuales y emocionales. Suele establecerse en la adolescencia, aunque no necesariamente de forma fija. Las personas pueden considerarse heterosexuales cuando se sienten atraídas hacia personas de distinto sexo al propio. Son homosexuales en el caso de que la atracción se dé hacia personas de mí mismo sexo. O bisexuales si se produce una atracción hacia ambos sexos.
Como se puede observar, “ser hombre” o “ser mujer” va mucho más allá de la genitalidad y lo mismo ocurre con la sexualidad… Por ello se presentan perjuicios y los cuestionamientos.
