Por Yorkin Ramírez
Es preocupante para no solo para mí, sino para gran parte de la población dominicana nacional e internacional el tema del robo de los niños que susurra cada cierto tiempo en las barriadas y campos de nuestro país, y principalmente por la era digital, en las redes sociales que se han convertido en un punto de influencia social sin precedentes.
Los rumores, porque son rumores, no se saben de donde salen, pero en segundos invaden nuestras cuentas digitales con advertencias e incluso historias de secuestros y desapariciones de niños que alteran aún más la tranquilidad de cualquier persona que tenga sentir por la niñez.
Las historias van desde teoría de la conspiración para el tráfico de órganos que es algo científicamente imposible y que podemos tratar en otra ocasión, hasta el secuestro par llevar al menor a una familia que no tiene hijos. Se manejan otras teorías que son de conocimiento público.
El secuestro de niños en República Dominicana si es real, pero, aunque ciertamente el secuestro tiene su naturaleza, que es privar de la libertad a una o varias personas, en este país la mayoría de secuestro a niños van dirigidos a personas con intenciones pedófilas, que en ocasiones terminan con las vidas de los infantes, ya que normalmente quienes sustraen a los menores, son personas conocidas. Este es otro tema que podemos tratar más adelante.
Sigamos hablando de los secuestros de las redes sociales; para ellos debemos ir a la lógica elemental y es que aunque la República Dominicana no cuenta con un registro oficial de la cantidad de niños que hay en las calles ya sea en condición de abandono, trabajo infantil, prostitución u otras razones, la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), conjunto a algunas organizaciones internacionales, ha dado a conocer desde el año 2012, la cantidad de niños en las calles rondan entre los 250 mil y 300 mil; para el 2014, las cifras se mantenían sobre los 300 mil.
Y porque es importante ofrecer estos detalles, porque debemos entender que, si se están robando a los niños, es más fácil para un roba niños llevarse a un niño de la calle en condiciones vulnerables, fácil de sustraer y que quizás no sea reclamado en lo inmediato, que ir a un sector popular del país y sustraer a un niño incluso ilusamente hasta de los brazos de sus parientes.
¿Para qué robarse un niño que la familia va a reclamar si pueden ir a una esquina y llevarse hasta cinco niños que quizás no reclamen y si lo reclaman será tardío? Usemos la lógica elemental y dejemos a un lado la especulación y el que conozco a alguien que conoce a alguien que le intentaron robar un niño. Si usted no tiene la certeza del secuestro de un niño, no reenvié una nota sin destinatario y sin información oficial.
La irresponsabilidad de los creadores de estos rumores puede costar la vida de inocentes, cabe citar como ejemplo al joven que fue acusado por una mujer de robar a su hija en el sector de Invivienda y que los moradores lo golpearon hasta casi quitarle la vida, no solo por la confusión, sino por la predisposición de los ciudadanos en actuar abruptamente en caso de encontrar a un secuestrador de niños en su comunidad.
Esto debe servir de ejemplo para que los ciudadanos tomen conciencia y analicen los raptos de niños partiendo de las informaciones oficiales que ofrezcan los organismos correspondientes y no las notas “informativas” que ofrecen las redes sociales.
Con esto no es que vamos a descuidar a nuestros hijos, pues recuerden que hay personas al acecho esperando la oportunidad para dañar a un infante.
Seamos preocupados, pero no optemos por la violencia antes de tener una concreta idea de los robos de niños.
