Por: Yorkin Ramírez

Cuando se habla de la función pública y el manejo de los recursos del Estado, no podemos dejar a un lado las ronchas sociales que arrojan los nombramientos de familiares, allegados y amigos de los funcionarios públicos, bajo el entendido de que se hace ejercicio del nepotismo.

La confusión, o más bien la mala contextualización de la palabra, claro desde mi punto de vista, viene precisamente de las malas prácticas de funcionarios que han incurrido en el nepotismo y salpican a quienes bajo el marco de las leyes han nombrado a sus familiares.

Cuando se define la palabra nepotismo, hace referencia a la preferencia que se da a parientes, amigos o allegados para los empleos públicos o reconocimientos sin evaluar las capacidades que poseen para el cargo a desempeñar, es decir, que su nombramiento se debe única y sencillamente a la relación familiar o cercanía con el funcionario.

Nepotismo proviene del latín nepotis o nepos que significa “sobrino” o “nieto”. Originalmente, la palabra era usada en el ámbito de las relaciones del papa con sus parientes, específicamente con sus sobrinos ya que eran criados como sus hijos y en virtud de ello, algunos papas son conocidos por ascender a sus parientes a ser cardenales de la iglesia solo por el “mérito” de ser sus parientes. Por tal motivo, en el siglo XVII el papado prohibió la investidura eclesiástica a cargo de los parientes.

Con relación a la legislación dominicana, la Ley número 120-01 que instituye el Código de Ética del Servidor Público, en su artículo 8 párrafo 1, establece lo siguiente:   

PÁRRAFO I.- No podrán prestar servicios en una misma institución pública más de tres parientes o familiares del titular de la misma o de cualquier otro funcionario que tenga poder de mando y decisión en dicha institución.

Ante estas aclaraciones, entendemos que si un servidor público nombra a tres parientes que tengan las capacidades necesarias para desempeñar una función pública, no se incurre en el nepotismo ni tampoco a la violación de las leyes.

Por tanto, si un funcionario nombra a su hijo, a su hermano y su primo no es nepotismo.

Por Yorkin Ramírez

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