AP/ZEKE MILLERWashington, EEUU
Estados Unidos e Irán retrocedieron el miércoles del borde de una posible guerra tras el anuncio del presidente Donald Trump de que no respondería militarmente al ataque iraní con misiles contra bases que albergan a soldados estadounidenses en Irak. Aunque no hubo bajas en esas acciones, las fuerzas estadounidenses en la región se mantenían en alerta.
En una alocución desde la Casa Blanca, Trump parecía decidido a bajar la tensión a la crisis, la cual había aumentado después que autorizó el asesinato del general iraní Qassem Soleimani, perpetrado la semana pasada. Irán disparó durante la noche más de una docena de misiles contra dos bases en Irak, en lo que constituye el ataque iraní más directo contra Estados Unidos desde la toma de la embajada estadounidense en Teherán en 1979.
