Así se muere la gente, tan sencillamente como respirar
YRA RADIO, Santo Domingo.- La veterana periodista y profesora universitaria Siddy Roque, quien acompañaba al fotorepotero Jorge Casado a la hora de su descenso, detalló en su cuenta de Facebook, el lamentable momento que vivió al ver partir a un amigo.
Roque explica que se dirigía a realizar un reportaje por lo solicitó los servicios del periodista ya que trabajan juntos hace años y él siempre le hacía un buen trabajo.
Cuenta que, él “como siempre”, se mostró dispuesto a acompañarla y que incluso se interesó tanto en el tema que optó por ampliarlo con otro reportaje.
“Nunca imaginé que en cuestión de horas la vida de nuestro amigo se apagaría”, escribió Roque cuando redactaba el hecho.
Luego de la descripción de algunas de las pasiones que tenía Casado con la fotografía, la profesora habló sobre que hace unas semanas Casado le había dicho que si moría “le gustaría que los cremaran y depositaran sus cenizas en un columbario”.
En el momento más difícil, Siddy Roque describe que, “se veía sudoroso y pálido al llegar al Hospital de la Mujer, de la avenida Bolívar, frente al Parque Iberoamericano”
“Yo sé que este es un hospital de mujer, pero estoy muy mal, me estoy muriendo”, dijo el fotoreportero mientras entraba al centro, antes de caer desplomado y fulminado por un infarto.
“Hasta siempre, querido amigo. Dios acoja tu alma bondadosa en su Piadosa Morada”, así terminó la publicación de la también experta en el tema de la moda, Siddy Roque.
Publicación de Siddy Roque:
Así se muere la gente, tan sencillamente como respirarHoy es un día que quedará grabado en mi memoria hasta la eternidad. Nunca me imaginé que esto podía sucederme.
Recibí un mensaje por wasap de mi amiga Martha Queliz, editora de La Vida del Listín Diario, que necesitaba fotos para un reportaje sobre sobre los trajes de bioseguridad que usa el personal de Blandino. Le prometo enviárselas hoy mismo.
En la mañana llamo a nuestro leal amigo Jorge Casado, que desde hace años viene asistiéndonos como fotoreportero en nuestras labores periodística, y le digo que a las 3:00 de la tarde lo paso a buscar para hacer dichas fotos y aprovechar para otras relacionadas con los velatorios virtuales.
Jorge se muestra con su siempre disposición al trabajo, me comenta “que el tema es interesante y me dice que, si quiero, puede redactar un reportaje sobre tan novedoso tema”. Lo autorizo al trabajo y le recuerdo que tiene pendiente el reportaje sobre los columbarios.
Nunca imaginé que en cuestión de horas la vida de nuestro amigo se apagaría. Aunque con gran aptitud para la redacción, su pasión fue siempre la fotografía y recuerdo que muchas veces Alexis y yo nos molestábamos, aunque sin nunca increparlo, porque cuando íbamos a cualquier trabajo en el interior y en medio de la carretera me pedía detenerme para desmontarse a hacer una foto que considera interesante, pues era amante de la naturaleza.
Su temperamento era siempre alegre y humilde y jamás se nos quejó de nada, todo lo que le ordenábamos lo hacía sin queja ni aplazamiento. Hace aproximadamente diez días que me comentó que si moría le gustaría que los cremaran y depositaran sus cenizas en un columbario. Ayer me envió unas preguntas para que se las contestarán que iba a realizar una entrevista sobre el tema.
Hoy la muerte le sorprendió cuando íbamos al trabajo. Se veía sudoroso y pálido al llegar al Hospital de la Mujer, de la avenida Bolívar, frente al Parque Iberoamericano. “Yo sé que este es un hospital de mujer, pero estoy muy mal, me estoy muriendo”, dijo mientras entraba al centro, antes de caer desplomado y fulminado por un infarto.
Te recordaré cómo me imagino querías que te recordaran, como el ser humano más solidario que conocí.Hasta siempre, querido amigo. Dios acoja tu alma bondadosa en su Piadosa Morada.
