Por Pedro Santana

Una retirada a tiempo, estando en la cima del éxito denota que el hombre a lo largo de la historia busca ser recordado en el más alto eslabón de la batalla.

La actriz sueca Greta Garbo con tan solo 36 años había logrado una carrera consolidada en el cine. Quizás, esa consolidación la llevó a retirarse de la pantalla grande y convertirse en leyenda.

Con estas palabras quisiera recordar las innumerables veces que en los pasillos de la Alcaldía de Higüey y las Oficinas Legislativas del actual senador Amable Aristy Castro se hablaba de la solidez política que la familia había alcanzado durante décadas.

Se comentaba que el senador por La Altagracia no tenía intención alguna de abandonar el cacicazgo que por más de tres décadas hizo suyo.

Por otro lado, su hija Karina Aristy Cedeño y ex alcaldesa del Municipio Higüey nunca dijo abiertamente que deseaba el retiro, sino que su intención era ir a la Cámara Alta o Baja de la Republica Dominicana y desde uno de esos lugares representar a la provincia.

Sin embargo, ningunos de los dos tomó en cuenta el posible rumbo incierto de objetivos que no dependían solo de su brillante plan, sino que, además, el razonamiento de la masa popular era imprescindible.

Un ejemplo latente y de actualidad fue la decisión que tomó el comunicador David Collado, al anunciar el año pasado el no reelegirse al cargo de alcalde por el Distrito Nacional. Esta decisión pudiera llevarlo a ocupar cargos a largos plazos, dentro de la gestión presidencial de Luis Abinader o tal vez postularse como presidente en 2024.

Otra decisión sabia la decidió Faride Raful, quien representó al Distrito Nacional en la Cámara de Diputados durante el período 2016-2020, pero que en estos comicios del 5 de julio se presentó como candidata al senado.

Los políticos no son sempieternos los cargos, deben darle paso a una nueva generación de predecesores.

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