Médicos de Japón lograron trasplantar células hepáticas derivadas de células madre embrionarias en un recién nacido que sufría una enfermedad de hígado, una primicia mundial que abre nuevas vías de tratamiento.
En octubre pasado el bebé sufría una enfermedad congénita del ciclo de la urea que impedía a su hígado degradar el amoniaco, un elemento tóxico que normalmente se transforma en urea y es eliminado por vía urinaria.
El recién nacido, de seis días, era demasiado pequeño para someterle a un trasplante de hígado, una operación que no está recomendada antes de que el bebé pese 6 kilos, cuando tiene entre tres y cinco meses.
