Moscú-, El ruso Denís Ponomariov, un residente de Moscú, relató su experiencia tras dos meses de tratamiento por coronavirus y cómo fue para él estar conectado a un equipo de ventilación mecánica.
Ponomariov, de 35 años, cuenta que se enfermó el pasado 5 de marzo. Tuvo fiebre, tos y sintió una “pérdida de fuerza”. De inmediato acudió a una clínica privada, donde luego de una radiografía le diagnosticaron neumonía del lado derecho.
Además de esa enfermedad, este moscovita sufrió a la vez de neumonía bacteriana y viral y visitó varios centros de salud, tiempo durante el cual al menos seis veces tuvo que someterse a tomografías computarizadas. Su condición lo obligó a vivir bajo “un arsenal de medicamentos” y “todo se complicó” cuando los médicos le confirmaron que tenía covid-19. Le administraron, entre otros, antibióticos de amplio espectro, inmunoglobulinas y antipiréticos. “En general, cada aspecto dentro de mi grave condición fue combatido con una droga diferente”, confiesa.
“Como si estuviera bajo el agua”
En el tercer hospital que visitó, Denís fue tratado varios días por fiebre alta y enviado a una unidad de cuidados intensivos. En ese momento sus pulmones no podían sobrellevar solos el tratamiento y, aunque los especialistas intentaron mantener su capacidad pulmonar y nivel de oxigenación con mascarillas de oxígeno, el esfuerzo fue inútil. “Necesitaba mantener estable mi capacidad pulmonar por cierto tiempo para que la droga más fuerte disponible hiciera efecto: anticuerpos monoclonales. Desafortunadamente, no pude hacerlo yo mismo, así que me ofrecieron un respirador artificial”, explicó Denís.
Fuente: RT
