A medida que los Estados empiezan a levantar las restricciones, y miles de estadounidenses retoman la ansiada vida normal, la realidad de la pandemia en el país que se ha convertido en su epicentro es la siguiente: casi 1,2 millones de estadounidenses han dado positivo en una prueba de diagnóstico de covid y casi 69.000 han fallecido por el coronavirus; cada jornada se confirman al menos 25.000 casos nuevos, y el 2 de abril fue el último día en que se registraron menos de 1.000 muertes por el virus.
Las estrictas medidas de distanciamiento social han permitido que los nuevos contagios y las hospitalizaciones se moderen en las regiones más golpeadas por el coronavirus.
La curva de propagación de la pandemia en el país refleja un sensible aplanamiento, pero se trata de un efecto producido por la mejora de la situación en el Estado de Nueva York, que concentra casi una tercera parte de los casos confirmados a nivel nacional. Si se excluye a Nueva York, donde las muertes son ahora la mitad que durante el pico de principios de abril, la curva nacional de nuevos contagios sube.
El País
