El Gobierno de Estados Unidos está trabajando en una serie de medidas de represalia contra China por la gestión del foco del contagio de coronavirus, en la ciudad de Wuhan, a finales del año pasado. El propio presidente norteamericano, Donald Trump, ha advertido en varias ocasiones de posibles demandas multimillonarias contra Pekín «por el daño infligido no sólo a EE.UU. sino a todo el mundo», y ya hay senadores republicanos preparando leyes con las que retirarle a China la inmunidad de la que gozan los gobiernos extranjeros para que las autoridades competentes puedan ser denunciadas ante juzgados de EE.UU.
ABC
